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sábado, 4 de diciembre de 2010

LA NAVARRA EN EL MUSEO DE LOS CLAUSTROS

Tú eres navarra, le dije nada más verla. Ella callaba y al principio pensé que era porque estaba hecha de madera policromada. Me acerqué a comprobarlo: Virgen con Niño. Procedencia: Navarra, sin más detalles.
Ella suspiró un poco, sin despegar apenas sus labios, curvados en una sonrisa entre tranquila y melancólica.
- ¿Y qué haces en este museo? - le pregunté, algo apenada.
- Pues aquí me estoy, contestó.
El Niño me miraba con atención, mientras me bendecía.
- ¿Cómo has llegado hasta aquí?
- Me compraron hace ya muchos años. Un señor extranjero abrió la puerta de la iglesia donde vivía y me miró como hacía siglos que nadie me miraba. Los del pueblo, ya se sabe, yo era un elemento más del paisaje, me rezaban sin más y organizaban romerías en las que ellos iban a lo suyo, a mí me hacían poco caso. Pero luego el pueblo menguó, la gente se fue y me quedé sola, aislada y a oscuras. Casi me alegré de que llegara ese hombre. Me trataron con mucho cuidado, me bajaron del altar y me envolvieron en muchas cajas. Cuando llegué me limpiaron, me curaron la carcoma... todo muy bien.
Se removió en el asiento todo lo que le permitía su hieratismo.
- Aquí me aprecian, viene mucho público a verme - explicó -. Además estamos muchos como yo, ya te habrás dado cuenta. Estos americanos se han traído cuanto han podido o les han dejado...

Camello de San Baudelio de Berlanga

Portada de S.Vicente Mártir de Frías

Y me señaló sin moverse otras obras también llegadas desde nuestro país.

- Pienso que he tenido suerte, si llego a quedarme en las montañas no sé que habría sido de mi y de mi Hijo.

Pero lo dice con una enorme tristeza.

- Lo que más echo en falta es el olor de los prados en primavera. Las mujeres salían a segar, se arremangaban y cantaban canciones, yo las oía. A veces, de vuelta a su casa pasaban a verme un momento, arreboladas. Me decían: ya hemos recogido el heno. Luego se iban a festejar con los muchachos, o a hacer la cena a sus hijos.

Quise decirle: ahora las cosas son diferentes, te habríamos restaurado la iglesia y no se te habrían llevado tan fácilmente. Pero echo una mirada en derredor y me callo, avergonzada de que alguien haya podido permitir tanto expolio.

El Museo de los Claustros, ubicado en una falsa abadía entre románica y gótica, contiene una colección de arte medieval procedente sobre todo de España, Francia y Alemania. En el Metropolitan, museo del que depende, hay también una abundante muestra de arte hispano.


El Evangeliario de la Reina Felicia, procedente de Santa Cruz de la Serós me mira desde su urna de cristal. Ganas me dan de robarlo.
Una colección de imágenes del Museo de Renzo Diogini.

MUSEO MOMA EN NUEVA YORK

Estuvimos en el MOMA el primer día de visita, aprovechando que la entrada era gratuita por la tarde (16 a 20 h). La fila estaba ordenadísima y vigilada (se agradece) y aprovisionada por pastelitos nada saludables ni equilibrados de la tienda de al lado que estaba de promoción (nos los comimos todos, of course) lo que entretuvo la espera que fue más breve de lo que se temía.


El MOMA pasa por ser el Museo más moderno - eso significa su nombre - de Nueva York, y por ello, del mundo. A lo largo del siglo XX las vanguardias artísticas y los vanguardistas se mudaron de la vieja y destruida Europa - léase París o Londres - a EEUU, huyendo de la persecución de los fascismos o del stalinismo o buscando clientela más adinerada o culta, es decir, más dispuesta a acoger las nuevas tendencias artísticas surgidas tras la Segunda Guerra Mundial. De hecho en esas fechas EEUU (Nueva York más en concreto, con sus nuevos mecenas industriales o bancarios) se convierte en el nido de donde surgen estas vanguardias. Hasta entonces los grandes nombres del arte (pintura, escultura, música, quizás menos cine) tenían pasaporte europeo, ahora el relevo lo toman los propios estadounidenses. Se impone la cultura norteamericana, la que seguimos respirando y de la que quizás el icono más conocido sea cualquiera de los cuadros de Andy Warhol, que por cierto es un autor que no me entusiasma pero al que hay que reconocer su valía como pionero de nuevas tendencias artísticas.

En el MOMA mucha extrañeza ante ciertas obras y reconocimiento de otras más notorias. Como no pretendo hacer una lista o estudio del contenido del museo hablaré sólo de aquello que me gustó especialmente.

Y un primer comentario ¿por qué me gusta esto? Hay que admitir que no lo sé. Que podría dar razones explicativas basándome en los estudios de los especialistas, de si me agradan éstas o esas formas, colores o composiciones. De hecho recuerdo que después de acabada la carrera, me apunté a un curso del ICE sobre arte contemporáneo en el que comprobé que si la razón por la que me gustaba el dórico o Mondrian (ahora no tanto) era la misma. Así que no supe qué contestar a las insistentes peticiones de explicación ¿Por qué, por qué te gusta, qué le ves a esto, qué tiene esto que dices que te gusta, y no esto otro que no te gusta tanto? ¡Yo lo veo todo igual, o muy parecido¡

Y en fin, por qué no se hacen esas mismas preguntas en otros niveles: ¿Por qué te gusta ESTA persona, y no la otra? ¿Por qué el rock y no el vals? ¿Por qué fresa y no nata?

Así que un consejo: mirar, mirar mucho, dedicarle algo de tiempo, y esponjar la mente y los ojos. Y no todo es bueno, ni tiene que gustarte (sería raro ¿no?). Vale, el arte abstracto es dífícil, pero el barroco tampoco es tan sencillo y todo el mundo opina. (Sobre arte abstracto una reflexión de Paola L. Fraticola en la recopilación del libro "Movimientos en el Arte desde 1945" por Edward Lucie-Smith)

Para mí el gusto en el arte pasa por la emoción. Ésta puede tener una raiz más intelectual – que me guste aquello que se “cuenta”, o cómo se cuenta, o las propuestas ideológicas que porta la obra -. O puede ser de otro tipo, algo que suele ser de dificil expresión pues no se sustenta en palabras o hechos materialmente comprobables. A veces esta “llamada” es como un golpe, como una visión o revelación: es un flechazo. Entras en una sala y ahí está, no es posible más que la rendición: me gustas. Otras no es tan inmediata. El arte hay que contemplarlo y esto es difícil hoy en día, y sobre todo en exposiciones en las que una entra y sale con demasiada prisa y en ocasiones con poca predisposición, poca “permeabilidad”.

[¿Alguien habrá medido las ondas cerebrales de la gente que mira obras de arte?]



Noche estrellada de Van Gogh

Otras veces como es el caso del MOMA, una va ya a ver algo en concreto, o encuentra paseando por las salas viejos amigos a los que reconoce, un poco más grandes, o pequeños o brillantes o mates.... Es difícil saludarlos pues son tan famosos que están permanentemente rodeados de fans entusiásticos que quieren sobre todo hacerse una foto, o de seguratas o vallas que mantienen a la celebridad lejos de los achuchones. Y una le dice desde lejos: ¡Hola, ya te veo, estás estupendo, qué emoción verte por aquí¡ ¿Te acuerdas de mi? Me has hecho pasar ratos tan buenos...




Gitana dormida - Rousseau

De este modo, pasa como en los conciertos de ciertos artistas o grupos, en los que el público llega ya entregado pues conoce de memoria unas canciones que si se escucharan por prmera vez no causarían tal conmoción.
Ademas una descubre pequeñas o desconocidas maravillas, a veces totalmente ignoradas por el gran público (no es el caso del MOMA claro) y que además son de difícil recuerdo pues la industria gráfica de los ‘souvenirs’ sólo retrata a los grandes (y para peor, están prohibidas las fotos).

Así que últimamente llevo siempre una libreta a los museos (y una cámara, por si la orden de “No photo” es sólo teórica) y luego, bendita internet, me dedico a buscar el curriculum de estos –para mí - desconocidos. Esto da bastante trabajo pero multipica el placer de las visitas, casi siempre cortas para poder apreciar con tranquilidad todo lo que ofrecen los Museos o como se les llame ahora.

Aquí dejo algunas de mis obras o autores descubiertos o preferidos:

Franz Kline









Franz Kline, con esta pintura en rojo tan poco habitual. Me gustaron más sus composiciones en pocos colores. Me recordó mucho a Saura (o es Saura quien se inspira en él?) y a lás caligrafías chinas (o son ambos quienes se inspiran en ellas?)









Hedda Sterne me recordó de lejos las obras de Viola.


Este autor es uno  de esos que alguno pensaría que nos toma el pelo: sus cuadros aparentemente monocromos esconden unos matices no aptos para cualquier ojo, hay que mirar mucho y acercarse otrro tanto - menos mal que aquí se puede, los celadores no son tan celosos como en otros museos - para descubrir secretas vibraciones, tramas geométricas en variaciones de tono casi infinitesimales. Una buena aproximación en el blog "enseñ-arte".











Clifford Still  es uno  de mis preferidos. Aquí la extrañeza ¿de verdad que te gusta? SI¡¡ Me lo llevaría a casa si tuviera dinero y casa para ponerlo, vale, igual es un poco oscuro, vampírico, me decían. Por lo demás tambien me gustan los vampiros...


Y por supuesto mi admirado Rothko, cuyos cuadros parecen ir con banda sonora de algún músico muy contemporáneo, de esos que hacen "ruidos" o más bien sonidos vibrantes no aptos para todos los estómagos.


 
Katt Kollwitz, una artista expresionista con una serie de grabados de la mejor tradición expresionista alemana sobre la guerra, me recordó por  su tratamiento al de Goya en sus Desastres




No podía faltar Boccioni, que aunque menos "moderno" es también uno de mis preferidos. Sobre su obra este enlace del CPR de Calahorra (cuánto trabajan algunos compañeros¡):



Formas unicas de continuidad en el espacio


Una frase muy ilustrativa sobre el autor y su obra: A comienzos del siglo XX fue como si la velocidad y la fuerza inéditas de la maquinaria engendraran una energía social radical.
Un descubrimiento: su faceta como pintor: Dinamismo de un jugador de fútbol.

De estos años fecundos: uno de tantos "ismos": el rayonismo de Natalia Goncharova


Escribo mientras escucho una Sonata en A menor “obsession” de Ysaÿe, 6 sonatas para violín solo,op. 27 interpretadas por Ara Malikian. Reconozco una revisión el Dies Irae, Dies illae, una pieza muy adecuada para terminar con esta autora. El músivco me parecía un japonés de última generación y resulta que es francés, y no tan moderno (entre el XIX y el XX). Decididamente, no sé dónde nos hemos dejado la creatividad en las últimas décadas...




jueves, 4 de noviembre de 2010

CENTRAL PARK

Nuestro apartamento estaba situado al lado de Central Park, verdadero pulmón de la City y un lugar maravilloso para pasear, hacer ejercicio, llevar a los niños o montar un picnic.



El parque fue diseñado ya en el siglo XIX por Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, que más tarde crearon el "Brooklyn's Prospect Park" en el barrio de este nombre, su “Central Park” particular. La ciudad, organizada en 1811 según un plano ortogonal que sólo rompe la avenida Broadway, crecía y se pensó en dejar un espacio “libre” al estilo de Hyde Park, en Londres. Sin embargo el lugar no estaba exactamente vacío, sino ocupado por personas de origen afroamericano, irlandés o alemán: en 1857 unos 1600 fueron desahuciados de pequeños pueblos que se habían ido formando en los alrededores de Nueva York, que por aquel entonces se limitaba a la zona del Lower Manhattan (hoy zona financiera).



El terreno era de muy mala calidad, de hecho Central Park se asienta sobre suelo volcánico y cenagoso. Por ello la tierra que lo constituye actualmente (unos 14.000 m3) tuvo que ser aportada desde Nueva Yersey. Se removieron rocas y tierra para poder plantar los más de cuatro millones de árboles que lo pueblan, con representación de unas 15.000 especies. El parque fue oficialmente terminado en 1873.





El parque está diseñado con mucho estilo: en vez de seguir los presupuestos de los jardines racionalistas franceses, de amplias perspectivas y geométrica disposición, Central Park opta por los senderos de trazados sinuosos, cambios constantes de alturas y estudiada “naturalidad” para la vegetación. Esto proporciona una continua y excitante variedad de vistas, paisajes y ambientes. Rocas antiquísimas y otras transportadas por el hombre se combinan con lagos más o menos artificiales, pequeñas praderas, bosquecillos y edificios de variado uso que en nada desentonan en el conjunto. Multitud de bancos, todos aportados por iniciativa privada, cada uno con su dedicatoria, las más de las veces, muy emotiva: esposos a la memoria de sus parejas, en recuerdo de los felices momentos allí pasados, amigos que recuerdan a algún compañero fallecido, parientes, dueños de mascotas (¡).


Mucha, mucha gente: deportistas o paseantes, gente celebrando alguna Marcha reivindicativa (contra el cáncer de mama, por ejemplo, todos con sus equipos en color rosa), la grabación de una serie de televisión, voluntarios (perdón, más bien voluntarias) de la tercera edad cuidando las plantas, paseantes de perros o niños propios o ajenos (en cuyo caso el niño/a es blanco/a y la paseante no, sobre los perros había más variedad cromática para los paseadores y los paseados).

Ardillas numerosísimas, alimentadas espléndidamente gracias a la estupenda colección de robles americanos (quercus rubra) que posee el parque. Niños de alguna escuela a los que unos guardas uniformados como en la serie del Oso Yogui les explicaban las maravillas de la naturaleza, un silencio y respeto impesionantes por parte de los peques, un sangrante recuerdo al intentar trasponer esa escena a nuestro país.










Quercus rubra, de él se obtiene madera para los toneles donde envejece la mayor parte del vino de calidad




Disfrutamos mucho de él, nos dedicamos a hacer infinidad de fotos y recoger hojas de espectacular color amarillo y rojo, muchas de ellas llegaron a España más o menos enteras y ahora adornan la pared de mi estudio.




Una de las cosas que más me impresionaron del parque fue su "colección" de rocas. En un documental del Canal de Historia me enteré de su antigüedad. Proceden de épocas incluso precámbricas, es decir, anteriores a la era Primaria, el momento en que nuestro planeta se volvió sólido. Si uno se fija en las afloraciones de esquisto, gneis y granito del parque puede hacerse una idea clara de la originalidad de dichas rocas. Tienen un aspecto realmente arcaico, como de borbotón volcánico, de masa recién emergida, olas densas de sinuoso trazado y brillante superficie.



Muchos milenios después, un glaciar situado en lo que hoy es el río Hudson las arañó, estrió y pulió dejándoles marcas reconocibles. Muchas de ellas se fracturaron y “navegaron” impulsadas por el peso lento pero inexorable del glaciar, constituyendo lo que hoy llaman “bloques erráticos” de la llamada Formación Cámbrica Manhattan, conformando una parte esencial del parque, tanto como elemento paisajístico o como fondo de los estanques o partes constitutivas de sus puentes.

Muchas de estas rocas oscuras proceden de los escarpes jurásicos de los Palisades que se sitúan al otro lado el Hudson y que son perfectamente visibles cuando se visitan The Cloisters y el Fort Tryon Park. En los Palisades (antiguas raíces de una cadena montañosa) predominan los esquistos y micas, de superficie brillante. Datan de hace unos 1100 a 190 millones de años.

El río Hudson por su parte, se sitúa por encima del fiordo más meridional de todos los del hemisferio norte. El glaciar que lo formó tenía hasta 1000 m de espesor. Sus morrenas constituyen hoy en día buena parte de Staten Island, pasando el estrecho y llegando a Brooklyn y Queens. Sin ella la mayor parte de Long Island estaría bajo el mar pues su roca madre está muy por debajo del Atlántico. Precisamente la morrena terminal tiene tierras de muy mala calidad, su situación determinó la disposición de zonas verdes y cementerios tanto en Central Park como en los parques de Brooklyn y Queens.

Ha sido difícil hallar información sobre estos asuntos geológicos. Casi todas las páginas están en inglés y dado el carácter especifico del asunto que tratan, son de difícil traducción (no hablemos ya si optas por "traducir página", es aún más incomprensible). Sin embargo un trabajo colgado en pdf de Ángel Martínez  García-Posada, arquitecto y profesor asociado de la Escuela técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla, titulado Las cualidades del vacío de Central Park (no asustarse por el título, lo cierto es que hace unas reflexiones ciertamente interesantes) viene abundante información sobre la historia del parque, las ideas urbanísticas que lo impulsaron, así como imágenes de una época donde se ve a Nueva York aún sin cuajar.

Encontrarte en el corazón de la isla central de la ciudad principal del país más poderoso del planeta, pisando las rocas más antiguas que yo jamás había visto me ha parecido un contraste fascinante, una experiencia que ponía en conexión el momento más remoto de la historia con el presente más innovador.



martes, 26 de octubre de 2010

BASURA

Nuestra civilización genera mucha basura. Demasiada. Antes no había plásticos ni PVC y predominaban los restos orgánicos. Además quedaban pocos, la gente pasaba suficiente hambre como para dejar el plato bien limpio, y lo que sobraba se les daba a las gallinas, perros o cerdos. Esto lo sabe todo el mundo. Ahora el problema es el contrario: en el Primer Mundo nos sobran los restos y los evoltorios se multiplican, además de que éstos son casi eternos: una chocolatina tiene un envoltorio que resisitiría una bomba, y que tardará en degradarse siglos.

Para la colección de souvenirs
En España creo que ya vamos haciéndonos a la idea de estos problemas por lo que me ha resultado impactante y casi insultante la enorme cantidad de basura que deja en su entorno cualquier ciudadano de EEUU. En las tiendas de comestibles te ponen no una, sino dos bolsas estupendas - de papel eso sí, nos las hemos traido todas y pensamos irnos a hacer la compra a Galerías Primero a fardar de envoltorio - y en todas las cafeterías te ponen (sin pedirlo) la bebida en un vaso de poliespán o papel si no son dos y un protector de cartón porque está ardiendo, y una tapa de plástico con agujeritos que impide que te la tomes "normalmente" (o sea, como en España), la tienes que quitar con cierto esfuerzo y riesgo de derramar el líquido. Además en muchos sitios no hay cucharillas (son de plástico cuando las hay, otra hermosa colección de picnic) lo que dificultó el primer día la operación de cuantificar el azúcar que me ponía (me pongo media cucharilla). El gesto lo hice sobre la pajita, se puede entender mi fracaso... A cambio, las dosis de azúcar son bastante más escasas que en España (terminé por ponerme casi todo el saquetín).

Tengo alma de recicladora. Me viene de mi yayo Manuel, que se dedicaba a rebuscar en las basuras en sus largos paseos para desesperación de mi madre, a la que siempre traía algún trofeo que ella calificaba inmediatamente de "zarrio" o "porqueria", dependiendo de si le desagradaba bastante o muchísimo. No sabemos si esta afición era fruto de la ancianidad o una costumbre arraigada en una generación que las pasó canutas. Podría ser también que así entretuviera sus salidas callejeras.

A mí la basura siempre me ha parecido estimulante. Ojo que me explico, no arruguéis las narices¡¡ Cuando veo objetos tirados siento simpatía por ellos, me parecen viejos sirvientes arrojados de la casa cuando ya no pueden seguir cumpliendo con sus deberes. ¿Soy una sentimental? Se comprenderá que no tiro casi nada, todo entra en la categoría de "recuerdo". Además muchas cosas abandonadas me parecen en un estado suficientemente pasable como para que pudieran tener "otra oportunidad" en otro hogar.



http://friesco.files.wordpress.com/2008/04/123.jpg

Y lo que entra en la categoría de desecho, me parece transformable artísticamente. Me gustaba el arte povera, que convertía un montón de ropas viejas en una instalación ¿No aplastaban los artistas pop los coches viejos y los presentaban como obras de arte? Me parece una idea imaginativa al problema de los desechos. ¿Por qué no convertir los vertederos en Museos o como ahora los llaman, Centros de Interpretación de nuestra realidad?





Yo sé que decir que me inspira la basura no es la mejor manera de hacer amigos, pero no soy la única. Os recomiendo si no la conocéis la película de Agnes Varda Los espigadores y la espigadora, me ha resultado original y rompedora además de tierna pues aborda el tema de la marginalidad (social, de los objetos y productos) y de la vejez con enorme sensibilidad.





Sufro constantemente con estas cuestiones, no puedo remediar pensar que somos una panda inconsciente de derrochadores....

lunes, 25 de octubre de 2010

RASCACIELOS

Lo más conocido, evidente. El icono. The skyline: se ven mejor desde lejos. Los neoyokinos reconocerán a los foranos por el torcimiento de cuello de andar todo el rato subiendo la mirada, haciendo fotos que nunca salen del todo bien.  Impresionan mucho, probablemente los vistos hasta entonces serán pálido remedo de éstos, que apabullan por su altura, densifican el horizonte.




Son hermosos, con su orgulloso anhelo de llegar a lo más alto. En este impulso se reconoce la juventud de esta civilización, optimista y emprendedora. Fueron posible gracias a las nuevas técnicas de ingeniería arquitectónica que nacidas en Europa, triunfaron en los Estados Unidos, cada vez más liberados de las que entonces se consideraban viejas y caducas tradiciones. Poco a poco fueron cayendo "records", cada edificio rivalizaba con el anterior en su impulso ascensional. Son las modernas torres de catedrales laicas, que dan su identidad a la fisonomía de esta ciudad.

Su piel de acero y cristal tiene la tersura y brillantez de un animal salvaje. El cielo se refleja en sus planos afilados y todo él se vuelve atmósfera, casi ingrávido.







Los primeros días me agobiaban bastante. Me recordaban mis pesadillas con el Pilar, multiplicada la angustia que siento de que se me venga encima el edificio: son muchísimo más altos y están más cerca - al menos eso parece - uno de otro.


Quizás por eso los soporto mejor desde la distancia. Quizás por eso - entre otras cosas - me gustó tanto Greenwich Village.


NUEVA YORK

¡Qué compromiso, hacer una entrada sobre esta ciudad¡  Es imposible abarcar en un resumen tan cósmica metrópolis. Contiene como todas, millones de pequeños universos, a los que hay sumar aquéllos creados por nuestro imaginario colectivo a base de películas, series de televisión, historias e Historia. Por tanto sólo escribiré sobre mis impresiones y sensaciones.


Sobre el viaje, aparte del tremendo tropezón de alquilar un apartamento que no había sido limpiado desde que Fred Astaire aprendió claqué, todo ha salido tal y como hubiéramos podido desear. La estancia ha sido muy agradable, el tiempo cambiante pero no imposible, la gente amabilísima y además de que llevábamos traductora, nos han hablado más en español que en otra cosa. Los viajeros de medio pelo que se relacionan sobre todo con subalternos inmigrantes tienden a ver una realidad no sesgada sino diríamos a pie de calle. A la superestructura de los rascacielos, tiendas selectas, hoteles lujosísimos y museos dignos de reverencia se opone esta más humilde visión de calles atestadas, tráfico denso, trayectos eternos en metros que en España provocarían dimisiones (a pesar de lo difícil que ya es esto), precios desorbitados y neoliberalismo e individualismo a ultranza.


Y a pesar de todo ello una no puede sino rendirse a esta vibrante ciudad, con gentes de todo pelaje y opinión, siempre en movimiento, que come y bebe y lee y consulta su iPad y compra sobre la marcha, que guarda a los semáforos el mismo respeto que nosostros (o sea, ninguno). Nueva York -Manhattan, a decir verdad - es como un resumen de nuestra civiización. Dicen que es lo más europeo de los Estados Unidos. Será por eso que en muchos momentos tenía una extraña sensación: la de no saber exactamente dónde estaba. Si, feliz yo que puedo mezclar las experiencias viajeras, tan cercanas. Pero daba un poco de vértigo tener que reflexionar si estabas en Nueva York o en Londres o si te correspondía traducir al francés, o al italiano. Y aquí la conclusión de esta situación: la de que es difícil viajar al "extranjero", de que al fin todo termina pareciéndose demasiado. Y visto lo bien que hemos estado: que no sé si me apetece ya tanto frecuentar otros mundos, otras culturas.


Como viajeras en tierra extraña nos alegrábamos de ver la tienda de Zara (y en Berlín, en París, Roma, Londres...) y ya conociamos la del Starbuck's, omnipresente y acogedora. Así que si queríamos una experiencia "auténtica" paradójicamente había que ser poco original y sacar la libreta de puntos "New York" e ir tachando cuantos aspectos típicos se supone que componen esta ciudad: Empire State, Donkin Donuts, Estatua de la Libertad... Todos cumplimentados con gran contento, placenteramente.


Decoración de Haloween en una chocolatería



Creo que ha sido el viaje en el que menos me ha incomodado "ir de tiendas". Realmente, además de los magníficos museos que hemos visitado, el comercio parece ser la columna vertebral de este país. Todos, y a todas horas, están comprando y consumiendo. ¿No es ésta la esencia de nuestra civilización? ¿No nació el liberalismo, antes que como defensa de los derechos humanos, como libertad de comercio? ¿Por qué si no atacar las orgullosas torres del World Trade Center, el Centro del Comercio Mundial (dirigido desde aquí)?.

Tiena Lego en Rockefeller Center, reproduciendo su decoración con piezas Lego



Aquí visitar tiendas es cumplir un imperativo cultural: la confirmación de que vivimos en una sociedad de consumo. Éstas, por supuesto, tienen lo mejor de lo mejor, y lo venden con exquisito gusto. Imaginación, creatividad, distinción, son otros adjetivos con que calificar a estos lugares a los que accedíamos sin problema, a pesar de nuestro "uniforme" turista. En Tiffany's los dependientes se nos acercaban no ya amables, sino obsequiosos, preguntándonos si estabámos interesadas en algo. ¿No era evidente que no?. Pero esa pregunta da una calidad al lugar, que para mi lo sitúa en alguna cima del buen hacer mercantil.



Yo siempre había dicho que no sabría ser rica. Cuando voy de tiendas en mi país no suelo ver artículos que me atraigan, o quizás no visito los lugares adecuados. Tengo que admitir mi error: en Nueva York aprendería a gastar con gran rapidez. Ya tengo hasta localizados los establecimientos (por supuesto, uno es Tiffany, no soy amante de las joyas pero tenían una sección de Hogar, perdón, Mansión que quitaba el hipo).