viernes, 12 de noviembre de 2010

CASA BOSCHI-DI STEFANO Y VILLA NECCHI CAMPIGLIO

Dejo para un poco más adelante cuando retorne a mi casa más reflexiones artísticas sobre Nueva York. Mientras y aprovechando que acabo de visitar Milán hablaré sobre un lugar que me cautivado, y que como suele ocurrir en estos casos, ha sido un agradable escubrimiento que me abre horizontes de estilos y personajes de los que no tenía ni idea.

Casa Museo Boschi di Stefano
En esta ciudad - sobra decir que como toda Italia - trufada abundantemente de historia y arte, me propuse ver obras de algún periodo artístico más moderno que los habituales medieval (siempre preferido) o renacentista-barroco, abundantísimo en este país.

Así que tomé nota de mi escueta guía que recomendaba no dejar de visitar la Casa Museo Boschi di Stefano,  una vivienda del matrimonio de este nombre que ha sido mantenida con su decoración original, y que alberga una apretadísima colección de obras pictóricas y escultóricas del periodo de entreguerras italiano, que se me ha revelado francamente apasionante. La casa alberga también obras de autores de los años 50, 60 y 70.

Casa Museo Boschi di Stefano
Casa Museo Boschi di Stefano

Lo más interesante quizás -dada mi incultura casi absoluta de esta fecunda etapa artística - sean los muebles, aparatos de luz y otros objetos de la casa, propia de una familia acomodada de la burguesía de estos años.



Pero la joya de este tipo de casas es sin duda la Villa Necchi Campiglio, con su jardín y su piscina y su casa de tres pisos con sótano y unos 600m cuadrados por planta según nos informa la guía (amabilísima nos hizo una visita en italiano molto piano para los visitantes que éramos todos españoles).





Diseño de Portaluppi
Concebida por el arquitecto Piero Portaluppi - un descubrimiento, me tiene entre sus admiradoras desde que descubrí sus producciones racionalistas, sencillas y originales - fue diseñada en los años 30 del siglo XX para una de las familias más destacadas de la alta burguesía milanesa. A la casa no le falta detalle tanto en lo que se refiere a lo avanzado de sus propuestas -puertas corredras, ventanales limpios, sin marcos, uso de abundante mármol en los baños, todos con su ducha, bañera, inodoro y bidet - como en la elegancia de sus detalles decorativos, tan austeros para el gusto de la época que los propios dueños encargaron a otro arquitecto (Buzzi) que les redecorara algunos de sus espacios con un gusto más "rico", es decir, más neobarroco y cornucópico, dado que en la villa recibían como visitantes incluso a miembros de la nobleza o la realeza europeas. Supongo que era demasiado pedir para estas fechas. Ni qué decir tiene que las habitaciones de Buzzi suenan a "más de lo mismo" mientras que las de Portaluppi sorprenden por la radical modernidad de sus propuestas.


Hall de entrada
Uno de los baños: para vivir en él...


Además estas villas o casas nos asoman a una realidad más "cotidiana" (¡como si una tuviera baños de 30 m2 forrados en mármol de Bérgamo¡), menos museística. Apetece saber más de estas gentes viajeras, refinadas y cultísimas que convivieron (¿en qué terminos?) con una etapa histórica agitadísima (los fascistas y revolucionarios años 30). Son tantas las preguntas que necesitaré días para buscar información.



Comedor "adornado" por Buzzi. ¿Hay o no diferencia?
Fotos en


Por cierto: a pesar de hacer la búsqueda en Italia (google no me propociona más que páginas en este idiona) es escasísima la información que encuentro del amigo Portaluppi.

Tampoco encuentro información sobre sus obras, que sólo en Milán son suficientemente importantes como para que haya podido ver al menos cinco de ellas en los escasos 3 días que he visitado sus calles. El Planetario, una galería comercial, la Villa Necchi Campiglio, un edificio al lado de Porta Venezia... al menos he encontrado alguna colección de fotos de sus edificios.

Y para terminar. ¿Qué hacen unos estupendos capiteles de nido de avispa en el jardín de los Necchi Campiglio? ¿Un recuerdito de sus viajes? La guía no sabe de lo que le hablo, y me espero a que salga para mostrárselos.¿Quizás como estuvieron los españoles en Milán por eso están aquí? Le explico que los capiteles tienen que ser del s. X o como mucho del XI (y aprovecho como siempre para promocionar mi ciudad Zaragoza, y su extraordinario Palacio de la Aljafería). Esta chica sabrá de arte pero de historia cojea: los españoles poseyeron el Milanesado entre fines del XVI y comienzos del XVIII, digamos que el arte musulmán estaba ya demodé.

El oráculo divino se me muestra esquivo: Gogle dice: Aljaferia capiteles+necchi campiglio no prudujo ningún resultado.

jueves, 4 de noviembre de 2010

CENTRAL PARK

Nuestro apartamento estaba situado al lado de Central Park, verdadero pulmón de la City y un lugar maravilloso para pasear, hacer ejercicio, llevar a los niños o montar un picnic.



El parque fue diseñado ya en el siglo XIX por Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, que más tarde crearon el "Brooklyn's Prospect Park" en el barrio de este nombre, su “Central Park” particular. La ciudad, organizada en 1811 según un plano ortogonal que sólo rompe la avenida Broadway, crecía y se pensó en dejar un espacio “libre” al estilo de Hyde Park, en Londres. Sin embargo el lugar no estaba exactamente vacío, sino ocupado por personas de origen afroamericano, irlandés o alemán: en 1857 unos 1600 fueron desahuciados de pequeños pueblos que se habían ido formando en los alrededores de Nueva York, que por aquel entonces se limitaba a la zona del Lower Manhattan (hoy zona financiera).



El terreno era de muy mala calidad, de hecho Central Park se asienta sobre suelo volcánico y cenagoso. Por ello la tierra que lo constituye actualmente (unos 14.000 m3) tuvo que ser aportada desde Nueva Yersey. Se removieron rocas y tierra para poder plantar los más de cuatro millones de árboles que lo pueblan, con representación de unas 15.000 especies. El parque fue oficialmente terminado en 1873.





El parque está diseñado con mucho estilo: en vez de seguir los presupuestos de los jardines racionalistas franceses, de amplias perspectivas y geométrica disposición, Central Park opta por los senderos de trazados sinuosos, cambios constantes de alturas y estudiada “naturalidad” para la vegetación. Esto proporciona una continua y excitante variedad de vistas, paisajes y ambientes. Rocas antiquísimas y otras transportadas por el hombre se combinan con lagos más o menos artificiales, pequeñas praderas, bosquecillos y edificios de variado uso que en nada desentonan en el conjunto. Multitud de bancos, todos aportados por iniciativa privada, cada uno con su dedicatoria, las más de las veces, muy emotiva: esposos a la memoria de sus parejas, en recuerdo de los felices momentos allí pasados, amigos que recuerdan a algún compañero fallecido, parientes, dueños de mascotas (¡).


Mucha, mucha gente: deportistas o paseantes, gente celebrando alguna Marcha reivindicativa (contra el cáncer de mama, por ejemplo, todos con sus equipos en color rosa), la grabación de una serie de televisión, voluntarios (perdón, más bien voluntarias) de la tercera edad cuidando las plantas, paseantes de perros o niños propios o ajenos (en cuyo caso el niño/a es blanco/a y la paseante no, sobre los perros había más variedad cromática para los paseadores y los paseados).

Ardillas numerosísimas, alimentadas espléndidamente gracias a la estupenda colección de robles americanos (quercus rubra) que posee el parque. Niños de alguna escuela a los que unos guardas uniformados como en la serie del Oso Yogui les explicaban las maravillas de la naturaleza, un silencio y respeto impesionantes por parte de los peques, un sangrante recuerdo al intentar trasponer esa escena a nuestro país.










Quercus rubra, de él se obtiene madera para los toneles donde envejece la mayor parte del vino de calidad




Disfrutamos mucho de él, nos dedicamos a hacer infinidad de fotos y recoger hojas de espectacular color amarillo y rojo, muchas de ellas llegaron a España más o menos enteras y ahora adornan la pared de mi estudio.




Una de las cosas que más me impresionaron del parque fue su "colección" de rocas. En un documental del Canal de Historia me enteré de su antigüedad. Proceden de épocas incluso precámbricas, es decir, anteriores a la era Primaria, el momento en que nuestro planeta se volvió sólido. Si uno se fija en las afloraciones de esquisto, gneis y granito del parque puede hacerse una idea clara de la originalidad de dichas rocas. Tienen un aspecto realmente arcaico, como de borbotón volcánico, de masa recién emergida, olas densas de sinuoso trazado y brillante superficie.



Muchos milenios después, un glaciar situado en lo que hoy es el río Hudson las arañó, estrió y pulió dejándoles marcas reconocibles. Muchas de ellas se fracturaron y “navegaron” impulsadas por el peso lento pero inexorable del glaciar, constituyendo lo que hoy llaman “bloques erráticos” de la llamada Formación Cámbrica Manhattan, conformando una parte esencial del parque, tanto como elemento paisajístico o como fondo de los estanques o partes constitutivas de sus puentes.

Muchas de estas rocas oscuras proceden de los escarpes jurásicos de los Palisades que se sitúan al otro lado el Hudson y que son perfectamente visibles cuando se visitan The Cloisters y el Fort Tryon Park. En los Palisades (antiguas raíces de una cadena montañosa) predominan los esquistos y micas, de superficie brillante. Datan de hace unos 1100 a 190 millones de años.

El río Hudson por su parte, se sitúa por encima del fiordo más meridional de todos los del hemisferio norte. El glaciar que lo formó tenía hasta 1000 m de espesor. Sus morrenas constituyen hoy en día buena parte de Staten Island, pasando el estrecho y llegando a Brooklyn y Queens. Sin ella la mayor parte de Long Island estaría bajo el mar pues su roca madre está muy por debajo del Atlántico. Precisamente la morrena terminal tiene tierras de muy mala calidad, su situación determinó la disposición de zonas verdes y cementerios tanto en Central Park como en los parques de Brooklyn y Queens.

Ha sido difícil hallar información sobre estos asuntos geológicos. Casi todas las páginas están en inglés y dado el carácter especifico del asunto que tratan, son de difícil traducción (no hablemos ya si optas por "traducir página", es aún más incomprensible). Sin embargo un trabajo colgado en pdf de Ángel Martínez  García-Posada, arquitecto y profesor asociado de la Escuela técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla, titulado Las cualidades del vacío de Central Park (no asustarse por el título, lo cierto es que hace unas reflexiones ciertamente interesantes) viene abundante información sobre la historia del parque, las ideas urbanísticas que lo impulsaron, así como imágenes de una época donde se ve a Nueva York aún sin cuajar.

Encontrarte en el corazón de la isla central de la ciudad principal del país más poderoso del planeta, pisando las rocas más antiguas que yo jamás había visto me ha parecido un contraste fascinante, una experiencia que ponía en conexión el momento más remoto de la historia con el presente más innovador.



martes, 26 de octubre de 2010

BASURA

Nuestra civilización genera mucha basura. Demasiada. Antes no había plásticos ni PVC y predominaban los restos orgánicos. Además quedaban pocos, la gente pasaba suficiente hambre como para dejar el plato bien limpio, y lo que sobraba se les daba a las gallinas, perros o cerdos. Esto lo sabe todo el mundo. Ahora el problema es el contrario: en el Primer Mundo nos sobran los restos y los evoltorios se multiplican, además de que éstos son casi eternos: una chocolatina tiene un envoltorio que resisitiría una bomba, y que tardará en degradarse siglos.

Para la colección de souvenirs
En España creo que ya vamos haciéndonos a la idea de estos problemas por lo que me ha resultado impactante y casi insultante la enorme cantidad de basura que deja en su entorno cualquier ciudadano de EEUU. En las tiendas de comestibles te ponen no una, sino dos bolsas estupendas - de papel eso sí, nos las hemos traido todas y pensamos irnos a hacer la compra a Galerías Primero a fardar de envoltorio - y en todas las cafeterías te ponen (sin pedirlo) la bebida en un vaso de poliespán o papel si no son dos y un protector de cartón porque está ardiendo, y una tapa de plástico con agujeritos que impide que te la tomes "normalmente" (o sea, como en España), la tienes que quitar con cierto esfuerzo y riesgo de derramar el líquido. Además en muchos sitios no hay cucharillas (son de plástico cuando las hay, otra hermosa colección de picnic) lo que dificultó el primer día la operación de cuantificar el azúcar que me ponía (me pongo media cucharilla). El gesto lo hice sobre la pajita, se puede entender mi fracaso... A cambio, las dosis de azúcar son bastante más escasas que en España (terminé por ponerme casi todo el saquetín).

Tengo alma de recicladora. Me viene de mi yayo Manuel, que se dedicaba a rebuscar en las basuras en sus largos paseos para desesperación de mi madre, a la que siempre traía algún trofeo que ella calificaba inmediatamente de "zarrio" o "porqueria", dependiendo de si le desagradaba bastante o muchísimo. No sabemos si esta afición era fruto de la ancianidad o una costumbre arraigada en una generación que las pasó canutas. Podría ser también que así entretuviera sus salidas callejeras.

A mí la basura siempre me ha parecido estimulante. Ojo que me explico, no arruguéis las narices¡¡ Cuando veo objetos tirados siento simpatía por ellos, me parecen viejos sirvientes arrojados de la casa cuando ya no pueden seguir cumpliendo con sus deberes. ¿Soy una sentimental? Se comprenderá que no tiro casi nada, todo entra en la categoría de "recuerdo". Además muchas cosas abandonadas me parecen en un estado suficientemente pasable como para que pudieran tener "otra oportunidad" en otro hogar.



http://friesco.files.wordpress.com/2008/04/123.jpg

Y lo que entra en la categoría de desecho, me parece transformable artísticamente. Me gustaba el arte povera, que convertía un montón de ropas viejas en una instalación ¿No aplastaban los artistas pop los coches viejos y los presentaban como obras de arte? Me parece una idea imaginativa al problema de los desechos. ¿Por qué no convertir los vertederos en Museos o como ahora los llaman, Centros de Interpretación de nuestra realidad?





Yo sé que decir que me inspira la basura no es la mejor manera de hacer amigos, pero no soy la única. Os recomiendo si no la conocéis la película de Agnes Varda Los espigadores y la espigadora, me ha resultado original y rompedora además de tierna pues aborda el tema de la marginalidad (social, de los objetos y productos) y de la vejez con enorme sensibilidad.





Sufro constantemente con estas cuestiones, no puedo remediar pensar que somos una panda inconsciente de derrochadores....

INCISO ROMANOBRITÁNICO

Me estoy leyendo una novela de Simon Scarrow, Roma vincit, que narra la invasión de Britania en tiempos de Claudio y tiene como protagonista al joven Cato, legionario en esos momentos. Muy recomendable aunque éste -que es el segundo libro de la serie con este prota- me está resultando algo cargante ya que lleva unas 200 páginas describiendo (muy bien por cierto) las visicitudes de la lucha. Son demasiadas páginas. Me han venido bien no obstante para enfrentar el reto de las 8 horas de vuelo a Nueva York, así que lo doy por bien leído.

Pues resulta que estaba buscado información sobre el asunto y sus protagonistas reales - descoloque del jet lag, son las 1,35 a.m - y me aparece un mapica con la Gales de entonces y hete aquí que al leerme el nombre de las tribus ¡oh sorpresa¡ aparecen como por ensalmo los periodos geológicos de la Era Primaria, ésos que me repasé hace poco tras ir al Piineo: Cámbrico, Silúrico, Ordovícico, Devónico de Devon ¿no?, carbonífero como que hay mucho por esas tierras y Pérmico.


En fin... Calígula hizo un remedo de invasión de la isla y mandó a los soldados recoger conchas de la playa como ofrenda de gratitud a los dioses.

Conchas que se incrustaban y fosilizaban en las rocas de estos lugares primigenios.Todo encaja ¿o es que me está dando fiebre?

lunes, 25 de octubre de 2010

RASCACIELOS

Lo más conocido, evidente. El icono. The skyline: se ven mejor desde lejos. Los neoyokinos reconocerán a los foranos por el torcimiento de cuello de andar todo el rato subiendo la mirada, haciendo fotos que nunca salen del todo bien.  Impresionan mucho, probablemente los vistos hasta entonces serán pálido remedo de éstos, que apabullan por su altura, densifican el horizonte.




Son hermosos, con su orgulloso anhelo de llegar a lo más alto. En este impulso se reconoce la juventud de esta civilización, optimista y emprendedora. Fueron posible gracias a las nuevas técnicas de ingeniería arquitectónica que nacidas en Europa, triunfaron en los Estados Unidos, cada vez más liberados de las que entonces se consideraban viejas y caducas tradiciones. Poco a poco fueron cayendo "records", cada edificio rivalizaba con el anterior en su impulso ascensional. Son las modernas torres de catedrales laicas, que dan su identidad a la fisonomía de esta ciudad.

Su piel de acero y cristal tiene la tersura y brillantez de un animal salvaje. El cielo se refleja en sus planos afilados y todo él se vuelve atmósfera, casi ingrávido.







Los primeros días me agobiaban bastante. Me recordaban mis pesadillas con el Pilar, multiplicada la angustia que siento de que se me venga encima el edificio: son muchísimo más altos y están más cerca - al menos eso parece - uno de otro.


Quizás por eso los soporto mejor desde la distancia. Quizás por eso - entre otras cosas - me gustó tanto Greenwich Village.


NUEVA YORK

¡Qué compromiso, hacer una entrada sobre esta ciudad¡  Es imposible abarcar en un resumen tan cósmica metrópolis. Contiene como todas, millones de pequeños universos, a los que hay sumar aquéllos creados por nuestro imaginario colectivo a base de películas, series de televisión, historias e Historia. Por tanto sólo escribiré sobre mis impresiones y sensaciones.


Sobre el viaje, aparte del tremendo tropezón de alquilar un apartamento que no había sido limpiado desde que Fred Astaire aprendió claqué, todo ha salido tal y como hubiéramos podido desear. La estancia ha sido muy agradable, el tiempo cambiante pero no imposible, la gente amabilísima y además de que llevábamos traductora, nos han hablado más en español que en otra cosa. Los viajeros de medio pelo que se relacionan sobre todo con subalternos inmigrantes tienden a ver una realidad no sesgada sino diríamos a pie de calle. A la superestructura de los rascacielos, tiendas selectas, hoteles lujosísimos y museos dignos de reverencia se opone esta más humilde visión de calles atestadas, tráfico denso, trayectos eternos en metros que en España provocarían dimisiones (a pesar de lo difícil que ya es esto), precios desorbitados y neoliberalismo e individualismo a ultranza.


Y a pesar de todo ello una no puede sino rendirse a esta vibrante ciudad, con gentes de todo pelaje y opinión, siempre en movimiento, que come y bebe y lee y consulta su iPad y compra sobre la marcha, que guarda a los semáforos el mismo respeto que nosostros (o sea, ninguno). Nueva York -Manhattan, a decir verdad - es como un resumen de nuestra civiización. Dicen que es lo más europeo de los Estados Unidos. Será por eso que en muchos momentos tenía una extraña sensación: la de no saber exactamente dónde estaba. Si, feliz yo que puedo mezclar las experiencias viajeras, tan cercanas. Pero daba un poco de vértigo tener que reflexionar si estabas en Nueva York o en Londres o si te correspondía traducir al francés, o al italiano. Y aquí la conclusión de esta situación: la de que es difícil viajar al "extranjero", de que al fin todo termina pareciéndose demasiado. Y visto lo bien que hemos estado: que no sé si me apetece ya tanto frecuentar otros mundos, otras culturas.


Como viajeras en tierra extraña nos alegrábamos de ver la tienda de Zara (y en Berlín, en París, Roma, Londres...) y ya conociamos la del Starbuck's, omnipresente y acogedora. Así que si queríamos una experiencia "auténtica" paradójicamente había que ser poco original y sacar la libreta de puntos "New York" e ir tachando cuantos aspectos típicos se supone que componen esta ciudad: Empire State, Donkin Donuts, Estatua de la Libertad... Todos cumplimentados con gran contento, placenteramente.


Decoración de Haloween en una chocolatería



Creo que ha sido el viaje en el que menos me ha incomodado "ir de tiendas". Realmente, además de los magníficos museos que hemos visitado, el comercio parece ser la columna vertebral de este país. Todos, y a todas horas, están comprando y consumiendo. ¿No es ésta la esencia de nuestra civilización? ¿No nació el liberalismo, antes que como defensa de los derechos humanos, como libertad de comercio? ¿Por qué si no atacar las orgullosas torres del World Trade Center, el Centro del Comercio Mundial (dirigido desde aquí)?.

Tiena Lego en Rockefeller Center, reproduciendo su decoración con piezas Lego



Aquí visitar tiendas es cumplir un imperativo cultural: la confirmación de que vivimos en una sociedad de consumo. Éstas, por supuesto, tienen lo mejor de lo mejor, y lo venden con exquisito gusto. Imaginación, creatividad, distinción, son otros adjetivos con que calificar a estos lugares a los que accedíamos sin problema, a pesar de nuestro "uniforme" turista. En Tiffany's los dependientes se nos acercaban no ya amables, sino obsequiosos, preguntándonos si estabámos interesadas en algo. ¿No era evidente que no?. Pero esa pregunta da una calidad al lugar, que para mi lo sitúa en alguna cima del buen hacer mercantil.



Yo siempre había dicho que no sabría ser rica. Cuando voy de tiendas en mi país no suelo ver artículos que me atraigan, o quizás no visito los lugares adecuados. Tengo que admitir mi error: en Nueva York aprendería a gastar con gran rapidez. Ya tengo hasta localizados los establecimientos (por supuesto, uno es Tiffany, no soy amante de las joyas pero tenían una sección de Hogar, perdón, Mansión que quitaba el hipo).



martes, 12 de octubre de 2010

SAN ADRIÁN DE SASABE

Un control de la Guardia Civil en la Torre de Fusileros cerca de Canfranc me impide ver la información sobre este punto geológico así que me decido a buscar una iglesia románica que aún no he podido ver. En la Oficina de Jaca me informa mi “guía” de que se puede acceder desde Aratorés pero que es mejor desviarse por Aísa, pero como no tengo todo el día me decido por lo primero.

Portada de la iglesia de Aratorés con crismón

Inscripción del año 901 procedente de la ermita de San Juan





Omnes domum martirum christianorum presentia hic fulget et limen sancti Ioannis apostoli introeritis pro sacerdote Samuele sibe omnipotentis eglesia in domino preces fundatisse omnes simus consortes in regiones biborum. Era DCCCCXXVIIII Santio fecit



 
 
En Aratorés un cartel muy completo me informa sobre su iglesia, y las inscripciones que la adornan. El pueblito, muy limpio y arreglado, parece desierto en este jueves de comenzos de octubre.




Siguiendo hacia el puerto paso la localidad de Borau un cartel me anuncia un sendero hacia San Adrián. Éste a pesar de ser una GR (convenientemente señalada con marcas blancas y rojas) consiste en una trocha pedregosa cubierta por la maleza en cuyas zarzas me engancho continuamente. Jesús, cuánto cuesta llegar a esta iglesia. Cuando veo que la senda asciende por una ladera soleada en exceso (son las 4 de la tarde) me vuelvo. ¿De verdad no se puede llegar de otro modo?. Pues sí, una carreterilla casi pista entre granjas me lleva finalmente a San Adrián. Otro cartel informativo muy completo desmiente la sensación que me embarga: la de haber vuelto al Pirineo de mi infancia, con sus carreteras estrechas y llenas de curvas, y sus paisajes todavía humanizados.




San Adrián se fundó en época visigoda pero después debió abandonarse. En 924 el territorio aragonés estaba controlado por la monarquía pamplonesa, y el obispado iruñés reorganizó el territorio instalando un "episcopus Sisabensis" en la persona de Ferriolo. La sede episcopal de Sasabe debía ser tan modesta como el condado en el que se ubicaba.



En 1050 Ramiro I la cedió a su hijo García, dotándola de bienes. En 1077 Sancho Ramírez funda Jaca como ciudad y traslada allí la sede episcopal; es el momento en que se termina de construir la actual iglesia pero poco después Sasabe entra en decadencia. Situado además entre dos barrancos fueron frecuentes las arroyadas y la iglesia terminó sepultada. Así me lo contó la hija del ingeniero que trabajó para desenterrar la iglesia y que casualmente trabaja ahora en el Oficina de Turismo de Jaca.


Capitel jaqués en portada oeste

El edificio muy limpio y restaurado, exhibe una portada muy sencilla con un capitel del estilo de los de la catedral de Jaca y otro irreconocible. El ábside se adorna con arquillos lombardos y canecillos muy sencillos con relieves de estilo muy sobrio (muy rural) que representan una margarita, y una mano que sostiene una cruz (símbolo según algunos de San Adrián), además de una cabecita sonriente que García Omedes sostiene que es símbolo de Sancio de Larrosa, pendolista de la catedral de Jaca que firmaba los documentos con este curiosísimo dibujo y que fue abad de esta iglesia en fechas similares a las de su consagración (1104).




















La entrada lateral con arco de medio punto tiene una rosca de ajedrezado jaqués. Se sitúa en lo que parece el sótano del cuerpo del edificio. La puerta, de madera, tiene una tabla rota. Después de pensar un poco el ridículo que pasaría si me vieran reptando por el hueco, me decido a entrar. El interior no es precisamente espectacular pero por unos momentos me siento como esos exploradores que descubrian tesoros artísticos perdidos en la noche de los tiempos. La simplicidad de la construcción esconde me parece, una historia más compleja de lo que aparenta.¿Es posible que el templo primigenio fuera arruinado por una de esas avalanchas que enronaron periódicamente el recinto?
Entrada lateral con rosca de ajedrezado


Además de la presencia física del edificio, la visita no trae sino preguntas, como los buenos viajes de descubrimiento. Aunque existe un panel junto a la iglesia, son más las dudas que las certezas. ¿Por qué pusieron San Adrián en un lugar tan poco conveniente? Es más ¿por qué siguieron reedificándolo tras las inundaciones? Me entero por el amigo García Omedes (que aporta una noticia con el "redescubrimiento" del lugar) de que el edificio se asentó sobre postes de madera que deben permanecer bajo el nivel freático para evitar la ruina. También habla sobre el capitel derecho de la portada principal y lo pone en relación con otros donde aparecen temas acuáticos.

La verdad es que es difícil ver algo pero esta interpretación del monumento es tremendamente sugerente. Nos habla de leyendas, ninfas de los bosques y una cultura precristiana que podría haber sobrevivido solapada junto los nuevos ritos oficiales.

A pesar de su modestia y lo inadecuado del emplazamiento San Adrián perduró durante un siglo y medio como sede episcopal. ¿Por que no se eligió San Pedro de Siresa como obispado? ¿Por su vinculación con el imperio carolingio? De esta época sobrevive una lápida muy sencilla junto a la entrada lateral donde se anunca que allí fueron enterrados tres obispos.


Hic requiescant tres episcopi